Trazando Espacios: una ONG que impulsa el cambio desde el seno de la comunidad

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Nacida de una tesis presentada en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, la asociación civil se rige por valores como empoderamiento, inclusión y conciencia ecológica, para levantar proyectos urbanos que despierten conciencias y modifiquen realidades en sectores vulnerables. Su meta actual es la construcción de una escuela que beneficiará a más de 100 niños y adultos en el estado Sucre

*Por Daniel De Alba Suárez

Como organización sin fines de lucro, Trazando Espacios no solo se dedica a la transformación de lugares físicos de forma creativa y participativa, sino también a propiciar cambios positivos y duraderos en sectores vulnerables, con un grupo como protagonista: los niños.

Mediante el uso de herramientas profesionales que combinan el diseño convencional y formas de arquitectura innovadoras, y una metodología probada en países como India, Chile y Estados Unidos, la ONG fundada por la arquitecto Ana Cristina Vargas lleva seis años trabajando en dos áreas: intervención de infraestructuras y espacios físicos en Venezuela y en profundización de las conexiones socioemocionales de las personas con los lugares que habitan.

A partir de esto, la organización se ha propuesto, también, fomentar el sentido de pertenencia de los niños y niñas que participan en sus seis programas de recuperación ciudadana, con el fin de garantizar el cuidado y la permanencia de los espacios educativos y de recreación que se construyen o se recuperan.

“Queremos dejar en los niños la idea de que ellos pueden ser protagonistas de un cambio positivo en su comunidad y que no hay que esperar que venga nadie de arriba a propiciar ese cambio”, compartió Natalia Armas, gerente general de la ONG, quien conversó con Reto País sobre la labor de esta asociación civil y los proyectos que lleva a cabo, entre ellos la construcción de una escuela primaria en la población de Guaruchal, en el estado Sucre.

Tres pasos para generar un cambio sólido

En el año 2014, Ana Vargas culminó su maestría en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Su tesis en Diseño Urbano, celebrada por los docentes y considerada la mejor de su cohorte, tenía como objetivo básico que un grupo de participantes y vecinos decidieran democráticamente sobre la transformación de un espacio vulnerable y los elementos que formarían parte del mismo.

Ana Vargas: la fundadora de Trazando Espacios

 “Ana quería trabajar con niños todo lo que es el diseño y la arquitectura de la ciudad de forma participativa. Una vez regresa a Venezuela, y tras haber hecho los primeros trabajos con esta metodología llamada ‘Trazando Espacios’ en la ciudad de Mumbai (India), decide fundar la organización y posteriormente registrarla en Venezuela como una ONG, en el año 2016, comentó Natalia Armas.

Natalia, urbanista egresada de la Universidad Simón Bolívar, se sumó al proyecto en 2019. Desde entonces, ha liderado una serie de programas formativos con jóvenes entre 9 y 13 años, “en los que ellos aprenden herramientas sólidas para diseñar y ver la arquitectura y su ciudad desde otro punto de vista”.

Su iniciativa bandera, Trazando Espacios Públicos, trabaja con una metodología, creada por la fundadora mientras realizaba su postgrado en el MIT, la cual funciona con base en tres fases de trabajo:

  • Observar: en esta fase los niños aprenden a ver su comunidad desde otro punto de vista”. Realizan mapas cognitivos de su localidad para reflejar las relaciones y dinámicas del territorio, y toman fotografías de los espacios “que sienten que tienen potencial a ser modificados”. Esta etapa termina con una exposición a la comunidad de las imágenes de los lugares seleccionados y los vecinos votan para elegir el espacio a transformar.
  • Imaginar: ya con el lugar seleccionado, los niños hacen propuestas para ese espacio. Asimismo, se consulta a los vecinos sobre qué es lo que quieren ver diseñado y construido. “Aquí organizamos paseos para explorar diferentes tipos de arquitectura, y posteriormente, los participantes hacen sus maquetas con las distintas propuestas”; de entre todas las alternativas, la comunidad selecciona cual quisiera integrar al espacio.
  • Transformar: la etapa final de la metodología está destinada a la modificación del lugar, teniendo como base el proyecto de arquitectura y diseño elegidos. 

Usamos mano de obra propia de la comunidad, para hacer la parte más especializada: albañilería, herrería o carpintería, que va un poco más allá de lo que nosotros podemos hacer con los niños. Luego, son ellos los que pintan los murales, hacen los columpios, armar los banquitos, o lo que sea que esté contemplado en el proyecto, finalizando con la inauguración del proyecto”.

La metodología creada por Vargas ha recibido varios galardones: consiguió el premio como una de las «Mejores Prácticas Urbanas», otorgado por ONU Hábitat y la Alcaldía de Dubai; resultó favorecida en la convocatoria “Mejorando vidas en las ciudades de Venezuela”, del Banco Interamericano de Desarrollo e Impact Hub Caracas, y recibió la beca AFIELD Fellowship 2018, concedida por un colectivo internacional de artistas y promotores culturales, la cual permitió desarrollar un manual digital con el fin de que arquitectos y diseñadores puedan replicar este método de trabajo en cualquier parte del mundo.

Con base en este sistema, actualmente la organización desarrolla otros cinco programas:

  1. Trazando espacios de identidad: destinado al desarrollo de la idiosincrasia local, los niños diseñan un patrón inspirado en elementos de la comunidad; este, posteriormente será digitalizado, impreso y plasmado en una pared del espacio. 
  2. Trazando espacios urbanos: similar a Públicos, solo que son para áreas más grandes y más complejas. Un ejemplo del desarrollo de este programa es la transformación de la Plaza Bolívar ubicada en el poblado de Osma, en La Guaira.
  3. Trazando espacios escolares: tiene como objetivo construir un parque en las escuelas; aquí, “usamos básicamente dos fases: imaginar y transformar, porque las escuelas por lo general tienen un espacio definido para que sea el área de juego”.
  4. Trazando espacios verdes: consiste en la elaboración de jardineras y sembradíos.
  5. Trazando espacios para crecer: su programa más nuevo, es una combinación entre Escolar y Públicos. “En Birongo, estado Miranda, tenemos el proyecto de una escuela musical. Tuvimos que adaptar un poco la fase de observar para entender las necesidades, que es lo que ellos quieren, cómo lo visualizan, para luego poder imaginar y finalmente transformar”, detalló Natalia Armas.
La próxima meta: una escuela en Guaruchal

Guaruchal es un pueblo rural ubicado en la Península de Paria del estado Sucre, en el oriente del país. Allí solo 38% de la población en edad escolar acude a un centro educativo y los niños entre 3 y 7 años no asisten a preescolar, porque en el único plantel de la localidad no hay espacio para atenderlos. Al enterarse del trabajo de Trazando Espacios en las escuelas de la Península, las maestras contactaron a la ONG para el desarrollo de su más reciente gran proyecto: la construcción de un colegio para los 115 niños y niñas que viven en el poblado.

En 2020, en medio de la pandemia por COVID-19, los integrantes de la organización decidieron ponerse manos a la obra: viajaron a la comunidad a realizar un diagnóstico y así entender las necesidades e ilusiones de los habitantes.

“El espacio que se utiliza como escuela es pequeño, de madera, comido por comején, con una puerta, sin ventanas ni luz”, recordó Armas. Sobre esta base, comenzó entonces «Trazando espacios para crecer».

A su juicio, lo más complejo de la construcción del escuela -que también ha sido pensada como centro comunitario para el desarrollo de actividades educativas, culturales, deportivas y económicas para la comunidad- es que sea lo más ecológica y sostenible posible. 

“Tan solo el traslado del equipo y de los materiales resultaría muy costoso e incluso imposible. Muchos ingenieros con quienes nos asesoramos, nos recomendaron utilizar concreto, pero esto implica mandar camiones cada cierto tiempo, gastando una cantidad grande del presupuesto. Además, los vehículos no pasan por el tipo de vía, es de tierra, lodosa y al momento de llover se tranca”, destacó la urbanista.

Ante esta problemática, empezaron a evaluar opciones. Se nos ocurrió la idea de hacer la estructura con tapiales, que es una mezcla de tierra arcillosa con cal y cemento. Tienen una durabilidad increíble, pudimos ver referentes en todas partes del mundo”.

De esta forma, llegaron a la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica Andrés Bello, específicamente a su laboratorio de tecnología y materiales de construcción. Desde allí y con el apoyo de un equipo de expertos de la Facultad (encabezado por el ingeniero Guillermo Bonilla, responsable del laboratorio) la organización realizó las pruebas de fuerza y resistencia de los materiales a utilizar en la estructura, utilizando las muestras de tierra de Guaruchal.

“Construir una escuela es una responsabilidad gigante a nivel de estructura. Para nosotros fue una oportunidad de oro contar con la UCAB, cuyos estudiantes ya habían realizado pasantías y servicio comunitario con nosotros”, dijo

Ahora, Trazando Espacios está en la etapa de recaudación de fondos. Para levantar la edificación necesitan unos 240.000 dólares; esto permitiría construir una escuela con un salón para preescolar y maternal, dos salones de primaria, un salón multiusos, baños, cocina, área de comedor, cancha de usos múltiples y un huerto.

En paralelo a la construcción física, quieren desarrollar un trabajo social importante. “Estamos hablando de una comunidad totalmente aislada, que nunca ha recibido servicio eléctrico o dotación de agua potable, son personas que también necesitan una preparación previa para ellos poder ser partícipes de esta construcción y del uso de la escuela”.

La semilla del futuro: “Yo sí puedo generar un cambio”

En sus seis años de funcionamiento en Venezuela, Trazando Espacios ha beneficiado a un total de 34 comunidades, ha intervenido alrededor de 4.373 metros cuadrados de espacio físico y ha involucrado en sus proyectos a más de 800 niños y adolescentes. Según Natalia Armas, su equipo multidisciplinario -compuesto de arquitectos, comunicadores, sociólogos, psicólogos, ingenieros- y la participación colectiva de la comunidad para el desarrollo de las obras son los secretos para el éxito de la asociación.

“Transformar el espacio es el medio para lograr un fin. Transformar a las personas no es cuestión de darles un discurso y ya. Requiere trabajo y requiere resultados. Creo que ese resultado tangible puede llevar a que, como niños y adolescentes, e incluso los vecinos adultos, ellos puedan cambiar y ser capaces de evaluar alternativas”.

Para aquellos que desean ser voluntarios, la ONG se maneja con una política de puertas abiertas, aunque exige verdadero interés en el trabajo: “la única condición que se necesita es que en verdad se comprometan con la comunidad, que tengan ganas de ir a trabajar, independientemente de cuál sea su preferencia política o su creencia religiosa”.

Pero Natalia Armas tiene la seguridad que, al final, el mejor resultado de Trazando Espacios es el que se ve reflejado en los niños que involucran en el desarrollo de los programas.

El hecho de que ellos mismos defiendan su espacio, uno en el cual participaron de su creación, demuestra un arraigo y un sentido de pertenencia muy poderoso. Aquí también adquieren, sin darse cuenta, herramientas de liderazgo. Poco a poco van desarrollando esas habilidades blandas que los llevan poco a poco a confiar en ellos mismos y decir ‘yo sí puedo generar un cambio’”, concluyó Armas.

Aquellos que quieran incorporarse a esta organización pueden escribir a través de sus cuentas en redes sociales -@tespacios (Twitter) y @trazandoespacios (Instagram)- o a su correo electrónico: contacto@trazandoespacios.org

Los que deseen brindar su aporte al proyecto «Una Escuela para Guaruchal» pueden ingresar en el sitio web https://trazandoespacios.org/una-escuela-para-115-ninos-en-guaruchal/, en el cual está toda la información sobre donativos de útiles escolares y aportes financieros individuales como colectivos.

*Fotos: Cortesía Trazando Espacios

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