Venezolanos visualizan el futuro y se preparan para la acción

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El ejercicio de proyectar la Venezuela que quieren los venezolanos tiene sustento teórico y metodológico y va más allá de una utopía; opta por una esperanza que motive a los ciudadanos a conseguir lo deseado

Pensar el futuro, en medio de una crisis, es clave para superar dicha crisis. Frente a las urgencias del presente parece no tener sentido dedicarse a soñar el mañana. Sin embargo, el futuro a corto, mediano o largo plazo, es un elemento que permanentemente está moviendo a las personas.

La mamá que se levanta temprano para llevar al hijo al colegio; el paciente oncológico que protesta exigiendo atención médica; la joven universitaria que asiste a clases diariamente; la señora que toma tempranito su pastilla para la tensión; el desempleado que envía un currículo, el joven que emprende un negocio o la abuela que ejerce su derecho al voto. Todos son movidos por el futuro. Sin embargo, en Venezuela ese movimiento parece darse de manera desarticulada.

La crisis política, económica y social que se vive en el país ha dejado al descubierto la inexistencia de un sueño compartido de país que congregue a la mayoría de los venezolanos; lo común parece estar roto o muy deteriorado.

El programa Reto País nace como una iniciativa que busca construir un horizonte compartido de país que convoque, que reúna y que impulse a los venezolanos hacia el futuro deseado. Este programa, a juicio del padre Francisco José Virtuso, rector de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), puede ser entendido como una invitación a soñar el país que queremos.

Pero ese ejercicio de soñar la Venezuela que quieren los venezolanos, que  tiene sustento teórico y metodológico, va más allá de una utopía y opta por una esperanza que incentiva a actuar para conseguir lo deseado.

Las propuestas teóricas y metodologías para aproximarse al futuro se agrupan en torno a dos grandes orientaciones: unas exclusivamente se interesan por conocer el futuro, otras intentan comprender el futuro para tratar de influir en él, tal y como lo afirma Gastón Berger en Prospectiva Política. Guía para su Comprensión y Práctica.

Reto País adopta esta segunda orientación porque enfatiza la importancia de contar con un rumbo, y al mismo tiempo, la urgente necesidad de tomar decisiones y actuar de acuerdo al rumbo trazado, a fin de alcanzar el futuro que se quiere para el país.

El proyecto se identifica más con las corrientes de pensamiento que, basadas en la filosofía de la acción, consideran que no basta con hurgar en el pasado o en el presente para anticipar. Las alternativas de futuro se deben traducir en desarrollo de capacidades, en creación de respuestas y soluciones a problemas o, en otras palabras, en proyectos viables con recursos humanos e institucionales destinados a incidir en el porvenir; en síntesis, se trata de pensar el futuro y prepararse para la acción.

La Prospectiva

Cuando se opta por un futuro “deseable” y “posible” se entra en el campo de la Prospectiva. El economista francés Michel Godet la define como la anticipación para la acción.

Aunque se han desarrollado múltiples métodos para llevar adelante procesos prospectivos, han predominado las reflexiones colectivas en torno al logro de un fin particular y a largo plazo.

De los tipos de metodología prospectiva desarrolladas, en Reto País se opta por la “Prospectiva Social”, conceptualización compartida por el Laboratorio de Estudios del Futuro (UNAM-México) y cuyos rasgos característicos, según investigadores como Guillermina Baena, son: la inclusión de distintos sectores sociales en la construcción de utopías posibles y la dotación con instrumentos indispensables y apropiados a la gente.

De acuerdo a los objetivos de Reto País, la construcción del futuro deseable y posible no solamente se limita a la enunciación o descripción de una visión alternativa de país, sino que también debe ser un proceso para impulsar acciones que permitan alcanzar determinadas situaciones futuras.

El paradigma de planeación prospectiva desarrollado por Tomás Miklos y María Elena Tello es una alternativa teórica-metodológica compatible con la intencionalidad del proyecto.

Partiendo de ese paradigma se propone un modelo para orientar el trabajo en grupo, conformado por cuatro pasos: 1) formulación del futuro deseado, 2) caracterización y descripción del presente (realidad), 3) confrontación entre el futuro deseado y la realidad para obtener el futuro posible y 4) elaboración de  una ruta o trayectoria de acción para alcanzar el futuro posible.

Estos cuatro pasos son los que han estado implementando los miles de venezolanos que, durante los últimos cinco meses se han sumado a Reto País para proyectar, de manera compartido, la Venezuela en la que desean vivir y que están dispuestos a construir.

Por Reto País

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