Fundación Impronta: dejando huellas de superación en Caucagüita

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A través del deporte y la educación, la ONG promueve el potencial de los jóvenes de esta parroquia del municipio Sucre, en Caracas, sin olvidar la asistencia a grupos vulnerables. En un recorrido por algunas comunidades que la organización apoya, su presidente, Bernardo Guinand, compartió la historia de resiliencia que han construido con los vecinos

*Por Daniel De Alba Suárez

El vehículo rústico de la Fundación Impronta atraviesa, hasta tres veces por semana, el caraqueño municipio Sucre para llegar a su centro de operaciones. Desde la urbanización Los Chorros -donde se ubica su sede-, los voluntarios y trabajadores van hacia el sector La A, que forma parte de la parroquia Caucagüita.

Caucagüita no es de las localidades más grandes del populoso municipio; en sus 54 km2 hacen vida unos setenta mil habitantes. Allí, Impronta no es extraña para los vecinos, pues los emprendedores sociales que la fundaron se asentaron en 2017 en este territorio, que los ha abrazado con el apoyo de líderes comunitarios y superando la polarización.

Este 2022, la fundación cumplirá cinco años brindando atención enfocada en el bienestar integral de niños, jóvenes y adultos mayores, así como en la promoción de la superación personal y generación de planes de vida. Una escuela deportiva, programas de promoción de lectura y planes de atención al rezago escolar, además de jornadas de asistencia médica, se cuentan en la lista de actividades y programas desarrollados por la ONG.

Uno de los personajes que viaja constantemente en ese rústico -y que dio forma a la entrañable historia de persistencia de la fundación- es su presidente, Bernardo Guinand, quien narra los hechos que lo llevaron a gestionar esta organización y asoma su meta de largo plazo: construir el futuro del país con el foco en los niños y jóvenes.

Una vocación social puesta en práctica

Bernardo Guinand considera que Impronta es producto de su paso por la Universidad Católica Andrés Bello, de donde egresó como licenciado en Administración, en 1998. En sus años de formación mantuvo una cercana relación con los jesuitas Luis Ugalde, para el momento rector de la universidad, y Luis Azagra, quien fuera director de proyectos de la casa de estudios.

“Ambas figuras, con quienes compartía mucho mientras trabajaba medio tiempo en la universidad, pulieron lo que yo llamo una vocación social puesta en práctica. En 1998, durante mi quinto año de carrera, Azagra me contactó para sumarme al desarrollo del Parque Social de la universidad: su concepción era transformar un terreno vacío y baldío (diagonal a la sede Montalbán de la UCAB) en un espacio de servicio para la comunidad. A él le debo mi vocación como gerente o director”, comenta a bordo del vehículo.

De hecho, sin haber egresado, Guinand entró a formar parte de la gestión administrativa del Centro de Salud Santa Inés, la unidad de servicio médico ambulatorio del Parque Social de la UCAB. Cinco años después, en 2004, fungió como gerente general del centro de salud, pero tras más de 20 años dentro del campus ucabista -tanto como estudiante y como trabajador-, decidió salir de su zona de confort.

“En Venezuela, cada año los problemas sociales se acrecientan, así que creo que ahí hay trabajo para toda la vida”. Con esta visión -y conocimientos adquiridos en la práctica comunitaria y el manejo de fondos, pues está certificado en manejo de fundraising por la Universidad de Indiana- decidió emprender la creación de su propia organización sin fines de lucro, junto con otros compañeros ucabistas.

“Cuando uno utiliza la palabra ‘impronta’, uno habla de una huella, de esos momentos o personas que dejaron una huella positiva en ti. Aquí hablamos de la huella que dejaron Azagra y Ugalde: esa vocación para el servicio”.

La Impronta de hoy: bienestar y la educación

«Creando oportunidades» es el lema que se lee en el afiche de la fundación que da la bienvenida a quienes llegan a su casa de trabajo. Y es que la organización Impronta se ha planteado que los venezolanos, especialmente los jóvenes, alcancen su máximo potencial, a pesar de las dificultades. “Venezuela vive, en teoría y paradójicamente, un momento maravilloso porque tenemos el mayor número de personas en edad productiva”, dice Guinand.

Dicha estadística, a criterio del administrador, hay que aprovecharla, para no dejar perder a esa juventud desatendida que, “en condiciones normales”, estaría protegida por políticas públicas que les brindaran oportunidades de estudio, trabajo, además de seguridad social y crecimiento.

“Aquí la idea es como tú ayudas a formar a esa persona que quieres que sea productiva, para que puedas sacar su mejor versión de sí misma sin que la atrape la violencia o las drogas. Es un tema de prevención y, si se quiere, de asegurar el futuro del país. Ese es el motor de nosotros como Impronta”.

En el municipio Sucre, 87% de la población vive por debajo de la línea de pobreza y 68% de la población sobrevive en pobreza extrema (ENCOVI 2021). Por eso, cuando el rústico de Impronta arriba al espacio comunal en «La A», vecinos de todas las edades empiezan a llegar y a distribuirse en la amplia casa para plantear sus problemáticas y tratar de encontrar soluciones.

La organización trabaja en dos líneas de acción, que mezclan apoyo asistencial y acompañamiento organizacional comunitario:

1.- Promoción del bienestar en poblaciones vulnerables. A los chamos que llegan, con la semilla plantada de la recreación y la actividad física como formas de mantenerse saludables, se les apuntan en proyectos como planes vacacionales desarrollados por los voluntarios de las barriadas, la Escuela Deportiva Avengers y la rehabilitación y mantenimiento de dos canchas multipropósitos.

“Ser una persona productiva y ser una persona sana van de la mano. La idea es conectar un poco esas carencias que sufren los vecinos y ofrecerles la contención y orientación necesaria”, destacó Guinand.

Adicionalmente, María Pino, trabajadora social de Impronta, indica que en la organización han concebido proyectos de atención psicosocial y promoción de la salud para los jóvenes. También abundan las solicitudes de medicamentos, alimentos y métodos anticonceptivos. En medio de la crisis humanitaria compleja, atienden a otras poblaciones, como los adultos mayores.

2.- La educación como medio para que niños y jóvenes alcancen su máximo potencial y se desarrollen como ciudadanos autónomos. Si el bienestar es un punto de partida, Guinand está convencido de que “el piso sólido para ayudar a superar la pobreza es la educación, que no es más que la posibilidad de que puedas pulir tus talentos y descubrir, además, cuáles son los talentos que tienes y hace falta pulir”.

Con programas de superación del rezago escolar, formación en destrezas digitales y campamentos de lectura, a la fecha han llegado a más de un tercio de las más de treinta escuelas de Caucagüita, “siempre bajo la idea de apoyar la institucionalidad que ya existe”, aclara.   

En esta área, el apoyo de la fundación también se siente en el desarrollo de proyectos como el plan Becas Impronta para educación secundaria y estudios universitarios,  o la realización de talleres de instrucción en temas de oratoria, emprendimiento y cultura de paz y democracia, enmarcados en el programa Oikos de ciudadanía y liderazgo juvenil.

De la mano de los líderes comunitarios

Luego de hacer una parada en el barrio Ciudad Tablita, Bernardo Guinand comparte que acercarse a los vecinos de cualquier sector y desarrollar actividades para ellos no es tarea fácil para ninguna ONG.

En el caso de Impronta no fue diferente. Vencer la desconfianza, conocer el terreno y entender las dinámicas era necesario para cumplir los objetivos. Por ello, insiste en que su labor no hubiera sido posible sin el apoyo que obtuvo en 2017 cuando, por contactos en común, él y su equipo conocieron al líder comunitario Henry Vivas.

Bajo el ala de Vivas, muy querido por la comunidad y fallecido en abril de 2022 a causa de una insuficiencia renal, pudieron derribar cualquier muro: así empezaron con comedores para jóvenes del sector, planes vacacionales dictados por voluntarios de Impronta y servicios asistenciales en el área de salud y deporte.

Gracias a Vivas, dice Guinand, la labor de Impronta fue conocida y difundida en sectores como La Embajada, Los Guacamayos y en la propia Ciudad Tablita, donde las vecinas lo despiden entregándole una bolsa cargada de aguacates.

La Impronta del mañana

A través de sus distintos programas, Impronta ha atendido a más de 10.000 personas, gracias al esfuerzo de 950 voluntarios y más de 1.000 colaboradores individuales e institucionales.

Actualmente, la fundación trabaja en dejar una huella más profunda en el sector. “Sin volvernos locos, queremos hacer -junto con el apoyo de los líderes sectoriales, las cabezas de las escuelas o de las iglesias- una especie de plan estratégico para  Caucagüita, una especie de plan compartido de la comunidad que soñamos”.

El tema más obvio a solucionar, dice, es el acceso a servicios públicos como gas, agua, transporte o recolección de basura, para lo cual se requiere que los vecinos se involucren.

“Al final se trata de pensar ‘qué podemos hacer para apoyar a las gestiones gubernamentales, sin sustituirlas ni mucho menos, porque eso lo que refleja es que si yo como vecino no estoy preocupado por mi comunidad, ¿quién lo va a hacer?”, asevera.

De regreso a Los Chorros, Guinand dice que su gran meta como ONG es dar a entender que transformar la vida de un vecino o alguien necesitado ocurre a largo plazo -y paulatinamente-, y que dicha transformación también impacta a quienes se desenvuelven como trabajadores o voluntarios de la fundación.

“Nos gusta vernos como un vehículo para dejar una huella en las personas en las cuales impactamos y como una agrupación que invita a otros, a los colaboradores, y les dice: ven y deja una impronta con nosotros”, finaliza Guinand.

Los interesados en conocer más sobre la Fundación Impronta, pueden visitar su portal web https://www.impronta.org.ve/ o seguir la cuenta @improntavzla en Twitter e Instagram.

Aquellos que quieran sumarse a las campañas de recaudación de fondos, pueden visitar el sitio web https://donorbox.org/fundacion_impronta

*Fotos: Daniel De Alba y cortesía Fundación Impronta y El Estímulo

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