Las medidas ante el COVID-19 y la realidad de los barrios en Venezuela

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Los organismos competentes deben comprender las dinámicas y limitaciones cotidianas de las comunidades populares si desean incidir realmente en la contención del coronavirus en sectores de alta vulnerabilidad.

Por Adle Hernández*/Foto: Efe

Desde el día domingo 15 de marzo se decretó cuarentena colectiva preventiva en el país, medida que efectivamente está orientada a disminuir la probabilidad de contagio del Coronavirus COVID-19.

Hemos estado escuchando y recibiendo gran cantidad de información sobre qué es el Covid-19, cómo se transmite, cómo se previene, qué precauciones hay que tomar, entre tantas otras cosas. Pronto hemos visto montones de infografías sobre cómo lavar las manos con agua y jabón y la importancia de mantenerse aislado y evitar salir a la calle.

Todos valoramos la rapidez con la que se han montado materiales gráficos e informativos que nos han permitido aprender sobre el virus y las formas de prevenirlo y nadie pone en duda la importancia de estas recomendaciones. Sin embargo, estas sencillas directrices, sin duda alguna, constituyen un verdadero desafío en los sectores populares, cuya cotidianidad, ya compleja, se ve afectada de manera importante ante esta nueva adversidad.

Cómo leer estas recomendaciones desde los ojos del barrio:

  • Para prevenir el COVID-19 lava las manos durante 20 segundos con agua y jabón. La mayoría de las personas quiere seguir esta pauta, pero la gran pregunta ante esto es cómo se hace cuando no se tiene agua y jabón. La realidad es que algunos sectores populares pueden pasar 15 días, un mes y hasta más sin recibir agua; el agua que tienen está almacenada y debe ser administrada como el bien más preciado. Cuando se investigan medidas alternativas al agua y jabón no se encuentra prácticamente nada, salvo el uso del gel con base de alcohol, lo cual es mucho más difícil de conseguir y, según algunos expertos, no será tan efectivo como lo primero.
  • Para prevenir el COVID-19 quédese en casa, no salga, su salud es lo más importante. Otra afirmación que no está en tela de juicio y que han instruido los organismos competentes. Ahora bien, la pregunta ante esta indicación, que aclaro es la más recomendable, tiene que pasar necesariamente por la siguiente reflexión: cómo se queda en casa la gente que vive del día a día, cómo te quedas en casa sin comida para una semana, mucho menos para dos semanas o más tiempo.

Escuché recientemente decir “hay que explicar a las personas en las comunidades que no deben salir, la gente no entiende que no debe salir y hay que explicárselo para que lo comprendan”. La gente en la comunidad entiende que no debe salir, quiere acatar esta recomendación, pero lo que no se entiende es cómo puedes estar en cuarentena preventiva o aislamiento social si no tienes agua y tienes que salir a ver si llega la cisterna o tienes que ir a la toma de agua más cercana a llenar unos cuantos tobos para poderte lavar las manos como se indica; cómo haces cuando se te acaba el gas y necesitas cocinar o hervir el agua para que sea segura para el consumo, cómo haces si vives del diario y no te queda comida y necesitas salir a “resolver el día” para poder llevar algo de comer.

  • Otra medida es no salir sin un tapaboca a la calle, una directriz que está exigiendo el Gobierno nacional. El problema con el tapabocas es complejo, en primer lugar porque no se consiguen con facilidad y si se consiguen pueden ser tan caros que la mayoría no los podrá pagar. Aun así casi todas las personas que vemos en la calle están usando tapabocas o algo que haga las funciones de este. Sin embargo, usar un tapaboca sin saber cómo hacerlo de manera segura poco ayudará, por esto muchos especialistas han alertado sobre esto y existe una controversia en cuanto a su uso. La verdad es que si usted no sabe cómo colocarse y quitarse el tapaboca de manera segura o si usted no sabe desecharlo y no lo descarta en el momento que se debe, poco hará este por usted. Algunos están usando elementos improvisados de tela para cubrirse nariz y boca, pero más allá de lo inadecuado de esta solución, si no se desinfectan de modo correcto pueden igualmente ser agente de contaminación.

Algunas personas dependen para su subsistencia de los alimentos que les proporcionan en diversos tipos de comedores comunitarios. Estos existen y pertenecen a diversas iniciativas, gubernamentales, privadas, de consejos comunales, de fundaciones, entre otras que proporcionan alimentos a niñas, niños y adolescentes o a adultos mayores en las comunidades populares día a día; cómo pedirle a un anciano que no salga a ver si dan algo en el comedor, aunque no pueda entrar al espacio físico usual para evitar las aglomeraciones; muchas mujeres siguen cocinando, tratando de seguir las medidas para la no transmisión del virus porque saben que si no lo hacen muchos dejarán de comer.

Para la prevención efectiva de COVID-19, que es lo que todos queremos, es necesario comprender las dinámicas comunitarias populares, para de esa manera incidir realmente en las posibilidades de contención de esta enfermedad en sectores de alta vulnerabilidad. 

El barrio no se aísla socialmente, no porque no quiera o no entienda o no colabore; el barrio no se aísla completamente porque su subsistencia depende del encuentro: para conseguir algún ingreso en el día, para alimentarse, para conseguir el gas, para conseguir el agua necesaria para lavarse las manos de la manera correcta durante 20 segundos; y en el transcurrir de esa dinámica la gente trata de acatar como puede lo que se le pide.

Antes de que llegara el COVID-19, ya en el barrio hacía tiempo que no llegaba el agua, que los ingresos no eran suficientes para alimentarse adecuadamente. Entonces la respuesta a la prevención del COVID-19 pasa por lograr que los organismos competentes comprendan que las soluciones que proponen para el control de esta enfermedad deben tomar en cuenta las condiciones de vida  de los más vulnerables, no sólo ahora sino siempre.

Mientras tanto, el discurso de la gente en el barrio es “aquí estamos y aquí seguimos”, “sabemos que no podemos parar porque hay personas que dependen de nosotros para comer”, “estamos generando guías para que los niños trabajen en casa”, “vamos a recordar por el parlante que tiene el consejo comunal las medidas de precaución”… “porque con el favor de Dios, profesora, pa´lante es pa´allá”.

*Adle Hernández es docente y directora de Proyección y Relaciones Comunitarias de la UCAB

**Este artículo fue publicado originalmente en Elucabista.com

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