#GenteDeBien | Jaime y Jimmy Pérez, constructores de comunidad y defensores de la identidad petareña

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Desde hace ocho años, estos morochos nacidos y criados en el barrio José Félix Ribas dirigen «Zona de descarga», ONG que promueve la convivencia y el arraigo entre los habitantes del populoso sector del este caraqueño, a través de la educación, la música y la cultura

*Por Daniel De Alba Suárez

Uno de los recuerdos más vívidos de la infancia de los hermanos Pérez en la humilde parroquia donde llevan viviendo 35 años, fue recibir su primer papagayo. El olor a madera barnizada, solapado con el aroma de un buen tequeño, convirtieron esta escena, situada en pleno Casco Histórico de Petare, en algo inolvidable.

Años después, Jaime y Jimmy buscan sin pausa replicar este impacto en los niños y niñas que atestiguan su labor a través de Zona de Descarga, organización no gubernamental dedicada a la difusión cultural y creación de espacios libres de violencia en zonas vulnerables. Esta tarea ha resonado ampliamente y es considerada una de las iniciativas que quiere mostrar la cara amable de uno de los territorios más peligrosos del país y del continente.

Sus fundadores, los morochos Pérez, oriundos de la zona 3 del barrio José Félix Ribas -uno de los más grandes del sector-, se ven reflejados en las caras del joven público que disfruta de sus actividades. Jaime es el mayor, egresó de Estudios Internacionales y -en palabras de su hermano- es el más extrovertido, emocional y, además, seguidor de los Leones del Caracas. Jimmy es estudiante de Economía, le va a los Tiburones de La Guaira y se considera más pragmático y metódico. Ambos gozaron de una niñez noble y divertida, pateando calle y teniendo contacto directo con un gentilicio regional muy rico que, tiempo después, mutó en un interés fijo por preservarlo.

Descargando un pasado

Zona de Descarga nace como parte de una impresión que les quedó a los hermanos Pérez tras un proyecto que llevaron a cabo en 2013. Jaime relata que, para entonces, trabajaba en el Consejo Nacional Electoral (CNE), ente que le prestó apoyo para levantar el Proyecto Petare, un informe cuyo objetivo era caracterizar y sectorizar a todos los barrios de la parroquia; una tarea titánica, pues son más de 30. Aun así, se desarrolló un criterio para dividir la misma, tomando como referencia los centros de votación. El resultado: un total de 19 ejes, cada uno con sus relieves, referentes y tradiciones culturales.

“Petare tiene una gran diversidad de comunidades. La del Centro Histórico se diferencia a grandes rasgos de la de San Blas, o la del Morro. Todo, gracias a la influencia de los andinos, orientales, zulianos, y más adelante, por la influencia de los extranjeros: peruanos, ecuatorianos y colombianos. Formamos parte de una comunidad diferenciada y enriquecida, pero que, con el paso del tiempo, empezó a desconocer su historia”, puntualiza Jaime.

Ante esta situación y aconsejados por un gran amigo, el salsero Niño Méndez, los morochos se propusieron levantar una organización dedicada a resaltar el valor, el sentimiento y la identidad del gentilicio petareño. La ONG nació oficialmente el 13 de agosto de 2013 y, desde entonces, viene desarrollando un abanico de actividades con las cuales buscan que los participantes puedan empezar a entender -muchos de ellos a temprana edad- la historia local y tengan la capacidad de “cargar y descargar” contenidos con los que sean capaces de transformar su realidad.

Cultura y convivencia desde los techos

Una de las plataformas que los fundadores de Zona de Descarga utilizan para transmitir los ideales que promueven es la platabanda -techos planos de las casas o edificios- como lugar de encuentro entre familiares, amigos y vecinos del sector. Estos rincones han sido testigos de gran parte de las iniciativas que Jaime y Jimmy han llevado a cabo.

El confinamiento por la pandemia del coronavirus, iniciado en marzo de 2020, fue una oportunidad para despegar. Con cada vecino en su casa y la arquitectura de los barrios, que aún improvisada evoca la de un gran coliseo romano, instalar una pantalla y una laptop con un video beam para proyectar películas u otras piezas audiovisuales resultaba una ingeniosa estrategia para mantener a la gente entretenida en sus hogares, dejando en la noche del este capitalino más esperanza de la usual.

“Tardamos mucho en poder consolidar Zona de Descarga. Fueron tiempos de replanteamiento, de estudio y recopilación de información, junto con otras ONG, en los que nos esforzamos por hacer un trabajo de transformación social, para generar espacios libres de violencia y seguros. ¿Cuál es ese espacio libre y seguro? La platabanda. Y desde 2020 decidimos convertirla en un espacio público, en una suerte de plaza. La pandemia no nos iba a comer, no iba a impedir que lleváramos a cabo este proyectazo”.

Esta iniciativa, hoy sintetizada con el nombre de «Cromoplatabanda» -en referencia a los cromosomas, mínimos y elementales contenedores de información y herencia humana-, ha enamorado y cautivado a más de 200 comunidades. También fue multiplicada por siete  y dio origen a la «Semana de la Platabanda», donde se prestaron varios servicios, como lectura de cuentos, toques musicales, presentaciones de danza, oración y atención cosmética.

De este proyecto, una de las actividades más reseñadas y aplaudidas se realizó en la cima de una de las casas del barrio 19 de Abril, a pocas semanas de culminar el año 2020: el concierto de Desorden Público y las actividades que los miembros de la banda -hoy día, grandes aliados- realizaron con los vecinos.

Descargando presente, construyendo futuro

Pero el trabajo de Zona de Descarga no queda allí: sus creadores siguen luchando por hacer crecer la fundación, tener sede física y replicar su labor en otros puntos de la ciudad; todo sin negar ni dejar de lado a Petare, el territorio que hoy día es su norte para abrazar y seguir descifrando. También apuestan por otros ejes de acción. La iniciativa más reciente, «Descargando Futuro» -que llevan a cabo con grupos de maestras que han abierto sus humildes casas para dictar tareas dirigidas- resume lo que quieren generar: impacto en los niños.

“Cuando tú tocas a un niño, garantizas el futuro de un país. Haces que, como la próxima generación que son, conozcan nuevos referentes. Haces que despierten y no opten por la violencia, sino por la cultura, por el arte”, sentencian.

Precisamente para fortalecer este proyecto, los hermanos Pérez están llamando a instituciones y particulares a realizar aportes que permitan llegar a más y más chamos. Desorden Público se les unió en la promoción.  “Te invitamos a unirte, a donar libros, materiales escolares, pinturas y todos los insumos que sirvan para brindar educación y crear un agradable espacio educativo para nuestros niños”, se lee en un post que colgaron en la cuenta de Instagram, @ZonaDeDescargaoficial.

A propósito de su labor y la reconstrucción del país, los hermanos Pérez  recuerdan la necesidad de unir esfuerzos y promover redes de solidaridad.

“Hay que entender que un palo no hace montaña; hay gente que no valora esto, pero uno sigue apostando por el ser humano”, apunta Jimmy.

Conociendo para querer: construyendo identidad

Por la mañana, antes de que lleguen los muchachos para las actividades del programa “Vacaciones Relámpago 400”, diseñado por Zona de Descarga para el asueto de mitad de año, en el Museo de Arte Popular Bárbaro Rivas los hermanos comentan sobre las obras de autores que, otrora, también vivieron y padecieron la parroquia; además, logran conversar con uno de ellos: el artista David Petit, encargado de impartir un taller de dibujo y pintura.

Calles y adoquines coloniales más adelante, se encuentran en plena acera con la bombona de Fran Suárez, el repostero artesanal de cuyas sabias manos ha sido producido el “Golfiao de Petare” por generaciones. Sin gas, es imposible llevar a cabo dicha labor, por lo que proceden a subir escaleras con el cilindro de metal a cuestas.

Para este miércoles de lluvia breve, el plan fue darles a más de 80 niños del barrio un recorrido histórico por las calles cuatricentenarias  -desde la plaza Sucre hasta el teatro César Rengifo- con dosis de entretenimiento y contenido informativo del “señor de los golfeados”, quien relató parte de la historia de la parroquia de forma dinámica y alejada de sesgos e ideologías. Con el apoyo de las maestras de la comunidad y personal técnico, esta pequeña gran muestra de ciudadanía resultó ideal.

El señor Suárez -convertido, más que en maestro panadero, en un narrador de historias para los chamos-  da fe acerca del poder de la labor semilla de los morochos Pérez.

“Para arreglar un país, tienes que primero conocer el país que vive dentro de ti. Y arreglándote tú, empiezas a mirar en ese espejo. Al hacer esto, generas un efecto multiplicador muy grande, y es ese el efecto que tiene Zona de Descarga, un efecto casi que explosivo, de dinamita. Ellos son el país que uno quiere”.

Los interesados en conocer más sobre el proyecto Zona de Descarga y  las vías para colaborar con esta iniciativa, pueden visitar la página zonadedescarga.org  o seguir las cuentas @zonadedescargaoficial (Instagram) y @ZonaD_Descarga (Twitter).


Hoy más que nunca es fundamental mostrar y replicar las historias de lo bueno que hacemos, de lo mejor de nuestros gentilicio, con el fin de (re)construir ese tejido social que propone y actúa por el bien común.

Si eres parte de ese ejército de #GenteDeBien o conoces a alguien que lo sea y quieres que contemos su historia, escríbenos un mensaje con la información del trabajo realizado, así como de los datos de contacto, al correo electrónico retopaisvenezuela@gmail.com.

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*Fotos: Daniel De Alba, El Pitazo y cortesía Jaime y Jimmy Pérez

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